La primera sesión no comienza con una técnica, sino con una conversación. El objetivo es conocer lo que sientes, cómo empezó, qué actividades se han visto afectadas y qué esperas recuperar.
1. Conversación y antecedentes
Se revisan tus síntomas actuales, episodios anteriores, enfermedades, cirugías, medicamentos y actividades habituales. Comenta también si has tenido accidentes recientes, pérdida de fuerza, fiebre u otros cambios importantes.
2. Evaluación física
Dependiendo del motivo de consulta, se puede observar la forma en que te mueves, revisar rangos de movilidad y realizar pruebas clínicas. Ninguna prueba debería hacerse sin explicarte su propósito y pedir tu colaboración.
3. Explicación y próximos pasos
Al finalizar, conversamos sobre los hallazgos y si la atención es adecuada para tu situación. También puede recomendarse consultar a otro profesional o solicitar antecedentes adicionales cuando sea necesario.
Qué puedes llevar
- Ropa cómoda que permita moverte.
- Una lista de medicamentos y diagnósticos relevantes.
- Exámenes o informes anteriores, si ya los tienes. No siempre son necesarios.
- Preguntas sobre tus actividades, ejercicio, trabajo o recuperación.
Tu consentimiento es parte de la atención
Puedes preguntar, pedir una explicación o decidir no realizar una técnica. Una buena experiencia clínica requiere comunicación clara y decisiones compartidas. El plan debe adaptarse a tus objetivos y a tu respuesta, no a una cantidad predeterminada de sesiones.
Después de la evaluación
Recibirás una orientación sobre lo que puedes hacer, qué cambios observar y si corresponde programar seguimiento. Si surgen síntomas nuevos o un empeoramiento importante, comunícalo y busca la atención adecuada.
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